España, Campeón del Mundo
España Campeón del Mundo.
Fue un partido que no se puede clasificar, la verdad, un partido extrañísimo donde los dos mejores equipos del Mundo bajaron el listón de la calidad futbolística a cambio de la oportunidad de ganar la Copa.
Difícil simplificar estos 120 minutos en un post. Solo algunas cosas se pueden sacar en claro. La primera, y más importante de todas, es que el arbitraje del inglés Howard Webb solo demostró que el arbitraje en este Mundial ha sido la nota más baja. Holanda, como era previsible, salió no solo a raspar sino a matar. Más de dos pases españoles era un foul holandés, siempre. Una idea correcta cuando se acepta que el contrario es superior en la tenencia de la bola, pero que se convierte en auto destructiva cuando se lleva al extremo de hacer daño al contrario. El foul artero de Nigel de Jong, un extraordinario volante de marca que en este partido solo será recordado por una patada, debió ser sancionada con roja directa. Fue amarilla y de ahí, a cada jugada peligrosa de Holanda, la amarilla era fija. Y luego, como no paraban de pegar, Webb optó por la salida de la advertencia para no terminar sacando dos o tres rojas que merecían los holandeses.
Con un partido así, era imposible que España pudiese desplegar su fútbol. Intentaron hacerlo con Xabi Alonso, Xavi e Iniesta, pero la verdad es que los pases no llegaban. Al principio, Villa logró hacerse peligroso ganándoles a los centrales, pero luego de que Holanda empezara a cerrarse más en el foul en mediocampo se volvió espuma. Sin embargo, la verdadera oportunidad durante los 90 minutos la tuvo Arjen Robben luego de un pase en profundidad de Sneijder. La pelota salió desviada por el chimpún de Iker Casillas, que salió a cortar muy bien. Perderse ese gol iba a costarle demasiado a Holanda. Hubo una oportunidad más, también gracias a Robben, que se la inventó él mismo quitándosela a Puyol y en el mismo pique tratando de rematar al arco, aunque nuevamente Casillas logró arriesgó en la salida y pudo quedarse con el balón.
España mejoró mucho con la entrada de Cesc Fabregas y Jesús Navas, dos jugadores de refresco que retuvieron más la pelota ante el cansancio de los holandeses. Los cambios holandeses, en cambio, no funcionaron. Elia -cambiado por Kuyt- pagó derecho de piso y Van der Vaart no pudo darle profundidad a un equipo agotado. Sneijder dejó de correr y sus pases no lograron inquietar. Una tarjeta roja a Heitinga en el extra-tiempo y el ingreso de Torres por David Villa le dieron a España una nueva oportunidad. Y en una jugada que no debió existir (el árbitro se comió un córner a favor de Holanda segundos antes y luego un off side de Iniesta) se hizo, curiosamente, justicia a favor del equipo que más buscó el partido y el fútbol. Iniesta volvió del off side y recibió bien un pase de Cesc, se enfrentó al arquero Stekelenburg con gran frialdad (a pesar de la tensión del momento, faltando 5 minutos para los penales) esperó a que la bola baje, se acomodó y remató sabiendo que estaba a punto de hacer historia.
Y la hizo. Iniesta, uno de los mejores jugadores del Mundial, le dio el primer campeonato a España con absoluta justicia. Un partido malo, luchado, pero suficiente para tener a un campeón que propuso siempre el fútbol, que jamás cayó en el juego sucio que le imponía Holanda y, sobre todo, que supo poner fútbol cuando debía hacerlo, y garra cuando también tenía que hacerlo.
IT